La Ciudad

Bromatología comenzará a canalizar de forma presencial denuncias por maltrato animal

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Autoridades del Departamento Ejecutivo se reunieron ayer con la Comisión de Desarrollo Social y Salud del Concejo Deliberante para conversar sobre la delicada situación que se está atravesando en la actualidad respecto a la violencia animal y las mascotas potencialmente peligrosas. En la oportunidad, se estableció que el Municipio comenzará a tomar las denuncias por maltrato de manera presencial en la Dirección de Bromatología.

El encuentro surgió a partir de la carta que acercó semanas atrás el coordinador de Copecos, Santiago Romay, al presidente de la comisión, el concejal de la UCR Adolfo Loreal, con el objetivo de transmitirle lo que está ocurriendo en ese sentido, frente a las frustradas conversaciones mantenidas hasta el momento con los responsables de las áreas comunales intervinientes en la temática, como así también representantes del ámbito judicial.

De la reunión, que se concretó a las 10, participaron el presidente del Sistema Integrado de Salud Pública Ente Descentralizado, Gastón Morando; el director de Bromatología, Omar Olivera; su par de Inspección General, Alejandro Ruffa; y de Habilitaciones, Javier Camgros, quienes fueron recibidos por los concejales del radicalismo Adolfo Loreal -quien preside la comisión legislativa-, Carolina Gutiérrez y Matilde Vide; del PJ-FPV, Rogelio Iparraguirre; y del PRO, Pablo Díaz Cisneros.

En la ocasión se trataron tres temas centrales: las castraciones y la falta de presupuesto de la Dirección de Bromatología para dar respuesta a la creciente demanda; el chipeo de los animales potencialmente peligrosos y la necesidad de definir un mecanismo efectivo para canalizar las denuncias por maltrato animal.

En diálogo con El Eco de Tandil, el presidente de la Comisión de Desarrollo Social y Salud Adolfo Loreal compartió las principales conclusiones y confirmó, tal cual lo había anticipado, que ya fue cursada la invitación a los representantes de Copecos -organismo que él también integra- para una reunión a concretarse el lunes próximo con el objetivo de transmitirles los resultados y cuáles serán los próximos pasos.

Respecto a lo conversado ayer, detalló que el director de Bromatología planteó que el área que conduce cuenta con un recurso humano reducido, fundamentalmente dedicado a las castraciones que, según compartió, han pasado de 770 en 2003 a 3.100 en 2016 y este año llegarían a un promedio de 450 mensuales.

“Omar Olivera defiende fuertemente el trabajo que realiza su equipo en relación a ello y también a la vacunación”, afirmó Loreal.

El chipeo de
los animales

Por otro lado, se abordó también el tema del chipeo de los animales potencialmente peligrosos. Al respecto, el responsable de Bromatología contó una experiencia que se llevó adelante en 1996, pero que fracasó. En aquel entonces, se habían adquirido 10 mil chips que fueron colocados, pero finalmente no fueron efectivos, ya que no se contaba con sistemas digitalizados de seguimiento de esos animales a manera de historia clínica.

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En la actualidad, Loreal afirmó que “hay perros peligrosos que están chipeados por su propia familia y Bromatología cuenta con una lectora de microchip”. Sin embargo, esto no es suficiente y, por lo tanto, Olivera se comprometió a gestionar una reunión con el representante de una empresa española de instalación de microchips que cuenta con todos los programas para poder hacer el seguimiento que años atrás no se logró.

Denuncias
por maltrato

Otra de las cuestiones centrales que se abordó fueron las denuncias por maltrato animal. Alejandro Ruffa fue quien intervino al respecto y planteó que es “muy complicado” dar una respuesta desde su área porque “hoy en día no están aceitadas las relaciones con el Poder Judicial” en cuanto a las competencias de cada una al momento de recurrir a los domicilios denunciados.

“Al Ejecutivo, en el área de Inspección General, una de las cuestiones que nos planteó Ruffa fue que le falta la pata de relación con el Poder Judicial; otra es que no cuenta con recursos humanos capacitados para el diagnóstico de ese maltrato y, además, para poder ingresar al domicilio tiene que tener competencia el Municipio y eso es lo que no está claro”, precisó el edil del radicalismo.

Las conclusiones

En consecuencia, anunció que desde la comisión que encabeza convocarán al secretario de Legal y Técnica Andrés Curcio para plantearle las inquietudes vinculadas a los alcances y los límites del cometido de una infracción en virtud de las leyes nacionales y las ordenanzas locales, como así también la competencia del área de Inspección General con el Juzgado de Faltas.

Paralelamente, anticipó que propiciarán nuevos encuentros con representantes del ámbito judicial para ver de qué manera poder seguir “allanando mecanismos de relación para las denuncias de maltrato, tanto donde haya personas dañadas como donde pueda estar produciéndose un daño sobre el animal”.

Por último, el concejal Loreal confirmó que “ya quedó fijado que la Dirección de Bromatología será el lugar donde se realizarán las denuncias de manera presencial, es más, allí cuentan con modelos de actas para recibirlas”.

La oposición celebró
los avances alcanzados

Por su parte, el concejal del PJ-FPV Rogelio Iparraguirre, vicepresidente de la Comisión de Salud, calificó como “muy buena” la reunión que mantuvieron ayer con autoridades del Departamento Ejecutivo. “Pudimos profundizar mucho más en el conocimiento de la situación de los animales y especialmente de los perros en nuestra ciudad”, destacó.
Seguidamente, confirmó que el encuentro surgió como consecuencia del reclamo que se reavivó desde Copecos respecto a la falta de puesta en práctica de una ordenanza vigente respecto al chipeo de los perros peligrosos, como así también de los comunitarios, a partir de lo cual se abrió un expediente en el que están trabajando.

El edil de la oposición coincidió con Loreal en el resumen de los principales temas abordados y señaló como “prioritario” el diagnóstico planteado por Omar Olivera sobre la falta de presupuesto para dar respuestas a las castraciones, una cuestión que a su entender es “fundamental y urgente”.

Asimismo, detalló que en la oportunidad “se estudió avanzar en un acuerdo con la Unicén para poder hacer un uso del hospital de animales de la Facultad de Ciencias Veterinarias para descomprimir un poco el área de Bromatología, mientras no se resuelva la cuestión presupuestaria”.

Por otro lado, Iparraguirre advirtió que “el consultorio móvil de Bromatología con el que se hacen las castraciones en los barrios hoy está afuera de uso porque estaba en un estado calamitoso. En este momento lo están refaccionando y prevén que en breve volverá a funcionar. Eso es una urgencia”.

Consideró entonces que “el principal problema a abordar hoy en lo que hace al rol del Estado municipal, la política pública y los animales, especialmente los perros, es poder tener un sistema más fuerte y preparado para las castraciones, y eso no se resuelve de otro modo que incrementando el presupuesto para el área”.

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