Interés General

Entre las sombras y la vida de Marcelo Mayorga

Marta Pérez Temperley, artista plástica, trabaja sin cansancio para que la obra de Marcelo Mayorga recorra el país. Compañera de vida del dibujante y poseedora de obra del mismo, nos recuerda que Marcelo era un trabajador perseverante, autodidacta, buscador inquieto, una persona singular con una visión particular del mundo.

El artista, fallecido en 2012, a modo de autobiografía alguna vez se describió así: “Yo soy mendocino, cuando tenía 6 años un día la maestra me pidió que dibujara un corazón (refiriéndose a la imagen del Sagrado Corazón), y mi mamá tomó el lápiz y comenzó a darle volumen. Allí me quedé paralizado porque me parecía que se salía de la hoja. Creo que desde ese momento sentí ganas de dibujar, nunca hice otra cosa, no sé hacer otra, y aunque no tenga una muestra, yo dibujo todos los días”.

“No sé hacer otra cosa”

Que Marcelo Mayorga ha sido uno de los dibujantes más importantes de la Argentina, no hay duda. Marcelo nació en Buenos Aires a comienzos del mes de febrero de 1941. Expuso en forma individual desde 1972. Recibió las más altas distinciones artísticas como el Premio Manuel Belgrano en la categoría dibujo, primer premio en el Salón de Santa Fe, primer premio en el Salón Nacional de Chaco, gran premio de honor en el Salón Nacional y premio Trabucco, Academia Nacional de Bellas Artes.

Acerca de él, Suzanne Franz escribió en el Argentinisches Tageblatt: “El artista argentino Marcelo Mayorga emplea dos técnicas en sus dibujos: la tinta y (desde 1987) el lápiz carbón. Agrega a sus mundos en blanco y negro esos efectos geniales de luz y sombra, y les otorga temáticas personales”. Así es que nace “un Mayorga”.

Los temas del artista
surgen de su entorno

En muchas ocasiones dibuja un Buenos Aires idílico de sus recuerdos: encontrar momentos perdidos de la infancia es para él lo que completa al hombre. La serie “Guerra Lejana” trata de la Guerra de Malvinas de 1982, o mejor dicho de los sentimientos y temores que provocó en la población esa guerra que transcurrió en un lugar remoto pero se percibió como amenaza directa. La metamorfosis de la flota, sobre un mar gris que casi no se distingue de la tierra, simboliza también el paso de la Argentina de la infancia a la juventud: la democracia.

Dibujar fue para él un acto de magia: dibujando se libera de personas o situaciones (personificadas) de una época de su vida; de ideologías que reinan o reinaron en el mundo; se despide de ellos desenmascarándolos en sus dibujos satíricos. La expresividad mágica de sus obras persigue al admirador de su arte. No es un artista que se olvide fácilmente.

Mayorga fue un verdadero virtuoso del dibujo y sus personajes (presentados muchas veces de manera multitudinaria), mostraban su parte humana, interesado como estaba en contar historias. Con algo de caricaturezco, en sus personajes el humor no está ausente, pero algo que admiraban muchos de sus colegas era el manejo del claroscuro, algo que tiene más que ver con la pintura.

Sus trabajos remiten tanto a una historia personal que, con una mirada irónica, muestra los vicios de una sociedad con individuos que exteriorizan sus maldades sin tapujos y con esto, en definitiva, da forma a una crítica de la sociedad actual.

Sus obras

Se encuentran en museos y colecciones de todo el mundo, como el Eduardo Sívori, la Colección Bencich, la Galleria Nazionale D’Arte Moderna de Roma, el Museo de Arte Latinoamericano de Punta del Este, Uruguay; el Rosa Galisteo de Rodríguez, de Santa Fe, el Fernando Fader de Mendoza; el de la Universidad de Essex, en Gran Bretaña, el Striped House Museum de Tokio y la Academia Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, entre otros.

Para agendar

Esta exposición estará en salas hasta el 31 de julio en el Mumbat, en Chacabuco 357, de martes a viernes de 8.30 a 12.30 y de martes a domingos 16 a 20. Entrada libre y gratuita.

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El Eco de Tandil

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