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La Orquesta Sinfónica de Tucumán tocó una obra compuesta por el tandilense José María Carotti

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José María Ignacio Carotti es pianista, compositor, autor, arreglador, orquestador, cantante y tandilense. Desde pequeño, y con gran descendencia familiar, la música corre por sus venas y logró hacer de eso su carrera profesional. Así fue que el pasado viernes se escuchó por primera vez “Bicentenario de la Declaración de la Independencia”, obra con la que ganó el Concurso Nacional de Composición Musical llevado a cabo en 2016 en la provincia de Tucumán.

En diálogo con El Eco de Tandil, el compositor hizo un repaso de su experiencia y lo que implica que su obra sea tocada por una orquesta sinfónica.

-¿Cómo te iniciaste en la música?
-Vengo desde una familia de músicos por lo que comencé a tocar el piano desde muy chico y a estudiar los rudimentos teóricos de la música en casa. Siempre escuché música clásica, tango y folclore. A medida que fui creciendo, traté de perfeccionarme y siempre estudié. Empecé a componer desde chico, más que nada canciones.

-¿Tu aprendizaje fue de autodidacta?
-Sí, el 85 por ciento fue de autodidacta; sobre todo porque como en mi casa eran todos músicos, toda la parte teórica la aprendí allí. Hice el secundario en la parte de música de Polivalente y luego tuve un leve pasaje por el Conservatorio. Finalmente estudié yo mismo piano, había muchos libros en mi casa así que creo que me los he leído casi todos, relacionados con la teoría, forma musical, de contrapunto, armonía, orquestación, entre otras cosas.
Hace unos ochos años aproximadamente, me contacté con el maestro José Carli que es un músico muy importante a nivel nacional e internacional. Cuando estuvo Daniel Barenboim tocando en el Obelisco junto a la orquesta Sinfónica, todas las orquestaciones que se utilizaron eran de Carli. Es director de orquesta, compositor, estuvo trabajando en la empresa de discos Odeón, por lo que tiene una trayectoria más que importante.
Cuando era chico me había comprado un disco de música de Astor Piazzolla tocada por la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón y me habían fascinado tanto las orquestaciones y los arreglos que, cuando investigué, eran de José Carli. Así fue que con el paso de los años me pude contactar con él quien estaba dando clases gratuitas en Sadaic. Por lo tanto comencé a viajar a Buenos Aires y estudié con él contrapunto y orquestación durante cinco años.
Eso fue un punto de inflexión muy importante en mis conocimientos ya que me ayudó muchísimo, no solamente en aprender a orquestar, arreglar y a escribir, sino que fue un conocimiento que pude trasladar al ser músico en general. Incluso, en algunas ocasiones, me contrató para hacer trabajos para él.

-¿De qué se trata el proyecto?
-Me enteré que el Ente Cultural de Tucumán sacó un concurso a nivel nacional para la composición de una obra sinfónica musical que aborde la temática de los 200 años de la independencia. No había límite de tiempo de duración ni de la orquestación, en relación a los instrumentos que participaban de la obra. El jurado estuvo integrado por Eduardo Alonso Crespo, José Luis Conde, y Luis Alejandro Nacht.
Así fue que me atrajo mucho la idea y compuse esta obra que dura cerca de media hora, está dividida en cinco partes y es una música programática. A lo largo de toda la obra, fui retratando los distintos momentos que vivió nuestra patria.
La introducción se llama “Pena por la tierra sometida” la cual es una vidala, ritmo folclórico argentino; la segunda parte, “Rumores de libertad” es de forma más libre y con melodías más líricas; la tercer parte “Surge en toda América Latina el deseo de independencia” que ya tiene un ritmo más folclórico y en el transcurso del movimiento, hay un aire más latinoamericano en cuanto a la concepción de la música, los ritmos y la percusión.
La cuarta parte se llama “Lucha por romper el yugo español” donde hice una contraposición del Himno Nacional Argentino con el Himno Nacional Español, utilizando los motivos melódicos y rítmicos como par que se entienda que se está hablando de ellos pero sin citarlos textualmente.
La última parte es “Se levanta en la faz de la tierra una nueva y gloriosa nación” la cual es una parte del himno que no se canta pero que es muy apropiado. En este caso, la música nace con una base de cuerdas muy suave y se empiezan a gesticular de a poco, con algunos toques de arpa y piano, las notas que luego van a formar el motivo melódico que es bien lírico y termina con un enfoque más triunfador y glorioso.

-¿Cuánto tiempo te llevó componerla?
-El concurso salió a finales de 2015 y me llevó componerlo cerca de ocho meses. En paralelo iba trabajando en otras cuestiones, componiendo otras cosas, continuaba dando clases y presentándome con el Trío de Cámara de la Unicén, etc.
A finales de 2016 me comunicaron que había ganado y el premio estaba dividido en una parte que era efectivo y, la que más me interesaba a mí, es que iban a ejecutar la obra. De hecho, este viernes (por el pasado) vamos a estar en el Teatro San Martín en Tucumán donde la Orquesta Sinfónica de la provincia va a estar tocando mi obra bajo la dirección del maestro Jeff Manookian, que es un director norteamericano.

-¿Cuál es la sensación?
-Soy un privilegiado porque en Argentina no hay muchas orquestas sinfónicas pero hay muchísimo repertorio sinfónico, lo que da como conclusión que es muy difícil que una obra sinfónica nueva sea ejecutada por una orquesta. Antes de todos los que estamos en este momento escribiendo música sinfónica, tenemos 300 años de música con Mozart, Beethoven, Bach, Wagner, etc., por lo tanto es algo muy difícil a nivel mundial.
Además formará parte del repertorio de la orquesta de Tucumán.

-¿Y de aquí en más?
-La realidad es que tengo varios proyectos. Por lo pronto sigo con mis actividades como pianista y además hago música de casi todos los géneros. Estoy seguro que voy a seguir estudiando para tratar de perfeccionarme, escuchar más música y continuar componiendo.

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