Espectáculos

Donación de una importante obra de Ernesto Pesce

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Resulta importante destacar que el patrimonio cultural del Museo ya contaba con una obra de dicho artista: El dragón alado vigila las manzanas doradas, una litografía de 85 cm x 61cm que forma parte de la colección de Arte Contemporáneo del Mumbat desde el año 2003. En esta ocasión, la obra que acaba de ingresar permitirá enriquecer el acervo patrimonial ya que se trata de una importante pintura contemporánea de elevado valor pictórico de 1 m x 1 m, realizada en el año 2007 en acrílico sobre tela. La obra donada se titula “Algunos caminos conducen a la fortaleza” y se enmarca en el contexto de la serie “La deriva”, definida por el artista como una especie de estado, de actitud expectante y vigilante ante la vida.

Diagrama de hilos

Esta serie surge de la idea de graficar el desplazamiento de las personas mediante una especie de sistema llamado Diagrama de hilos, comúnmente utilizado en las fábricas. Según el artista, la idea era registrar la deriva de los desplazamientos cotidianos de los seres humanos, que desaparecen dejando cómo única huella a las acciones u objetos que nacen de estos movimientos.

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Sobre el autor

Ernesto Pesce nace en Buenos Aires el 4 de abril de 1943, en el seno de una familia marcada por el arte. Su bisabuelo paterno era un italiano, artista pintor, que realizó numerosos murales y decoraciones de iglesias en Italia. Su abuelo paterno también fue artista, pintor y realizó importantes trabajos como la decoración del cielorraso del edificio del Jockey Club que tuvo su sede en la calle Florida.

Luego de estudiar unos meses en la Universidad Tecnológica Nacional decide ingresar a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano y volcarse completamente a la labor artística. Comienza muy pronto a trabajar en su primer taller en el barrio de Flores y luego comparte un taller en La Boca, con la pintora Eloísa Marticorena.

En 1968 comienzan las importantes muestras en el Instituto Di Tella. El alto contraste entre las ideas que circulaban entre los artistas que allí exponían y la enseñanza que impartía la Escuela de Bellas Artes hace que Pesce decida abandonar sus estudios en esa institución e ingrese en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, cursando solo unos pocos meses.

Los albores de la trayectoria artística de Ernesto Pesce están marcados por la escultura, pero principalmente por el dibujo: series realizadas a lápiz en las que predomina una línea uniforme e impersonal mezclándose el dibujo técnico con el artístico. Estas producciones lo llevan en 1971 a ganar el Primer Premio de dibujo en el Salón Nacional de Bellas Artes. Al poco tiempo comienza a incursionar en la litografía, creando un taller donde además de realizar sus producciones personales imprimía obras de artistas como Antonio Berni y Aida Carballo. En 1977 obtiene el Gran Premio Nacional de Dibujo con una obra de la serie Los Inmigrantes y pasa a integrar el patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes.

En 1982 se casa con la joven escultora Mariana Schapiro. Participa en numerosas muestras colectivas exhibiendo dibujos, grabados y tallas en madera. Recién a partir de 1986 es que el artista comienza a pintar con acrílicos sobre tela y al poco tiempo realiza diversas series en las que se destacan los paisajes urbanos y los cielos constelados, dejando por momentos de lado la figuración que caracteriza mayoritariamente su obra. Expone en Argentina, Uruguay, Perú, Cuba, España, Corea, Japón, México, Inglaterra y Estados Unidos, entre otros países.

“Diálogos del alma”

En el año 2012, el Museo Municipal de Bellas Artes tuvo la oportunidad de exponer en su espacio las obras de Ernesto Pesce. Fue en el marco de una emotiva muestra titulada Diálogos del alma en la que el público pudo disfrutar de las obras pictóricas de artista interactuando con las esculturas de la fallecida Mariana Schapiro y los dibujos de su hijo Julián Pesce.

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Comentaba Pesce entonces: “En octubre de 2006, Lautaro mi hijo menor de 16 años, me dijo que el alma de su mamá, Mariana, estaba en la estrella central de Las tres Marías en el cinturón de Orión. A partir de ese momento pensé en ponerle imágenes al deseo de Lautaro. Surgió primero el nombre de la serie: Retratos del Alma, luego la decisión de que las almas tuvieran formas geométricas, estructuras espaciales de posibles imágenes de un cosmos que, como las almas, solo adquiere forma en nuestra mente estimulada por el deseo. Es por ello que dedico esta serie a mis hijos Malena, Julián y en especial a Lautaro, ya que él me enseñó que en Alnilam (hilo de perlas) la estrella central de Las Tres Marías en la constelación de Orión, hay un brillo muy intenso y en noches donde el cielo está muy límpido, mirando con los ojos del deseo, se adivina una sonrisa”.

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El Eco de Tandil

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