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“Nos podemos meter en una buena posición”

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Al igual que Santamarina, Ezequiel Barrionuevo viene afianzándose en su nivel. El cordobés de Cruz del Eje, de 31 años, aporta desequilibrio desde la banda derecha del aurinegro, con sacrificio para la recuperación y claridad a la hora de lastimar con un pase profundo.

“Indio” es uno de los referentes del plantel tandilense, junto con Martín Michel (34) y Alfredo González (también 31) los más grandes de un grupo que se caracteriza por su juventud.

En la previa al partido con Villa Dálmine, Barrionuevo se ilusionó con volver a sumar de a tres.

-¿A qué atribuís la mejoría que tuvo Santamarina?
-El armado del equipo se hizo un poco tarde y eso se notó en las primeras fechas. De todas maneras, perdimos algunos partidos por errores puntuales propios. Pero fuimos mejorando, y en un partido clave como con Rafaela, nos hicimos fuertes y empezó la remontada.
-¿Preocupa cierta falta de solidez defensiva?
-Seguro, por ahí en el torneo pasado hacíamos un gol y ganábamos 1-0. En las últimas fechas recibimos dos goles de Quilmes y tres de Sarmiento. Capaz que el equipo anterior tenía mayor experiencia y podía manejar mejor los partidos. Debemos recuperar esa característica.
-¿Sentís el respeto de los rivales cuando vienen a jugar a Tandil?
-En el discurso, Santamarina parece accesible. Pero en la cancha se terminan dando cuenta de que somos un equipo difícil. Nosotros no tenemos mucho, pero sabemos hacernos valer.
-Además, tienen el mérito de haberse levantado tras un comienzo adverso.
-Esa fue la base para este equipo. O nos hundíamos, o nos levantábamos. Por eso decía que el partido con Rafaela fue clave. Ahora quedan cuatro fechas para terminar el año, y si hacemos las cosas bien nos podemos meter en una buena posición en la tabla.
-¿Se plantean objetivos a corto plazo?
-La realidad es que la categoría es pareja, y cada resultado te levanta o te baja. Nosotros debemos pensar en cada partido, no ir mucho más lejos.
-¿Qué conocés de Villa Dálmine?
-Es un equipo que juega con enganche, algo que no se ve demasiado en la B Nacional ni en Primera. Tampoco tiene los nombres de otros en la categoría, pero sabe a qué juega, por algo sumó los puntos que sumó.
-¿En lo personal, en qué momento te encontrás?
-En el torneo pasado me sentí muy bien, porque el conjunto alcanzó un nivel interesante. Y ahora, el comienzo no fue de lo mejor, pero la levantada del equipo también me ayudó. He ocupado distintas posiciones y trato de darle variantes al técnico. Me da mucha confianza el entendimiento con Martín Michel, que generalmente es el que finaliza las jugadas.
-Te conocimos en Sportivo Belgrano de San Francisco y eras delantero por afuera, de encarar uno contra uno. ¿Fuiste cambiando características?
-Ahí iba por los dos costados, con un enganche como Francia y un delantero de área como Aróstegui. Con el tiempo, el cambio de ritmo no es el mismo. Entonces, trato de resolver con un pase o con triangulaciones, que es lo que termina desequilibrando a los rivales.
-Llegaste desde un gigante del interior como Talleres. ¿Cómo viviste ese cambio y qué tan grandes son las diferencias con un club como Santamarina?
-De Talleres me fui con la satisfacción de haber hecho las cosas bien, aunque me haya quedado la espina de no poder jugar en Primera. Y las diferencias son grandes.
En Talleres, por ejemplo, tenés todo a tu disposición y la única preocupación es jugar. En Santamarina, el sacrificio es de los jugadores, sin desmerecer al resto. Por ahí no hay canchas para entrenar, o se hacen viajes largos en colectivo sin que sea en las mejores condiciones. Entonces, el amor propio tiene que aparecer y el grupo de jugadores siempre está predispuesto para dar lo mejor.

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Fernando Uranga

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