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“Fue mi mejor año deportivo”

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Por Gonzalo Rotonda

El atleta Diego Simon, que culminó un gran año tras ganar seis de las ocho carreras que disputó en el país, y salir victorioso en el K42 de Italia, última competencia de su gira por Europa, se refirió a su actividad deportiva en el año que se va y contó cuáles son sus objetivos para 2017.

-¿Cuál es el balance tras esta temporada?
-Fue mi mejor año deportivo, con una experiencia internacional muy linda. Estuve dos meses por Italia y Suiza, la cuna del deporte de las carreras de montaña, y me pude traer un primer puesto en el K42 de Italia. Un año más que positivo.
¿Cómo surgió la posibilidad de hacer la gira por Europa?
-Después de correr el K42 en Villa La Angostura el año pasado y este año el Cruce de los Andes, me hice muy amigo de Marco De Gasperi, el seis veces campeón del mundo de la disciplina carreras de montaña, que vino al país para esas dos pruebas y en las cuales estuvimos peleando los primeros puestos. Ahí hicimos una buena amistad, él me vio condiciones y me invitó a correr allá. Me hospedó en su casa en Bormio, cerca de Milán. Obviamente, acepté la invitación porque para mí Marco, junto a Kilian Jornet, son unos ídolos, lo máximo en la disciplina.
¿Cuáles son las diferencias entre competir en Europa y hacerlo en la Argentina?
-Todo. Los atletas, que al haber buena premiación en efectivo van de todo el mundo y eso hace que el nivel sea muy alto; después, obviamente, las montañas, que llegan a los 3.000 o 4.000 metros y el desnivel es terrible. En Tandil, en las sierras más altas, en cinco minutos ya estás arriba. Allá tardás una hora y media para subir. Lo mismo en las bajadas: acá en dos o tres minutos estás abajo, allá estás 40 minutos bajando. También es muy distinta la infraestructura: las carreras son seguidas por helicópteros y son filmadas en vivo para la televisión local. Además la premiación es muy diferente: dan dinero por largar antes de la carrera; a la élite se le da muchísima importancia. Además, la gente vive las carreras de una manera increíble: en las cimas de los cerros alentando con diferentes instrumentos del lugar. Por último, acá corre muchísima gente, y está buenísimo, pero allá es todo competencia. Acá pueden largar 2.000 o 3.000 atletas, allá no largan más de 500.
-Teniendo en cuenta las diferencias de alturas que contabas, ¿cómo es la preparación para ir a competir a un terreno tan diferente?
-Me fui con una preparación de acá que, obviamente, no es similar a la de allá pero tratamos de hacer una buena base. Allá me fui adaptando; las primeras semanas costaron muchísimo, sobre todo a nivel muscular, ya que el cuerpo no está acostumbrado a subir ni bajar durante tanto tiempo, pero con 3 ó 4 semanas de entrenamiento me adapté. En las primeras carreras, después de las bajadas, quedaba 3 ó 4 días que no podía ni caminar, pero lo fuimos solucionando.
-Sabés que se corre la Pequeña San Silvestre ¿Qué recomendarías a los que van a participar?
-Ahora me estoy abocando más a lo que es carrera de montaña, entonces ya lo que es calle corro alguna de vez en cuando. En este momento, estoy preparándome para el Cruce de Los Andes (se disputará los primeros días de febrero), por eso no voy a participar este sábado, pero sí la he corrido. Es una carrera re linda por el marco que tiene: la noche, el centro y la cantidad de gente que hay. Lo que tiene es que se suele largar muy rápido porque es una carrera de un poco más de 5 kilómetros (5.600 metros), es muy veloz. Entonces, como los de adelante hacen partidas veloces, los de atrás a veces, sin darse cuenta, tratan de seguirlos para no quedarse, y ya ese primer kilómetro, si salen rápido, lo terminan pagando: se van a sentir mal y no se van a poder recuperar. Uno tiene que llevar su propio ritmo, no hay que contagiarse de los de adelante, hay que regularla, hay que ir de menos a más. Además, suele hacer mucho calor, así que hay que hidratarse bien desde el día previo y antes de la carrera también.
-Y para este 2017 que se avecina, ¿cuáles son tus objetivos?
-El año que viene arranco acá con el Cruce Tandilia, después el Cruce de los Andes. En marzo, en Colombia voy a correr la Pacifik Trail, una carrera muy importante que se hace cerca de Cali. En mayo me invitaron a correr la Transvulcania, una de las competiciones de montaña más trascendentes que se hace en la Isla de la Palma, en España. En junio voy a participar del K21 de Salomon acá, es el campeonato nacional de media maratón de montaña. Y después, en julio, la idea es estar en el campeonato mundial de carreras de montaña que se hace en Italia. Seguramente va a haber un selectivo en Argentina, así que el objetivo es quedar dentro y clasificar al Mundial. Después, desde julio a septiembre quedarme ahí, compitiendo en las carreras de Italia y Suiza y, por último, terminar el año acá con el K42 de Villa La Angostura, en noviembre.

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El Eco de Tandil

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