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España, Italia y Portugal: tandilenses futbolistas por el mundo

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Son varios los futbolistas locales que emigran hacia nuevos destinos buscando prosperar en el plano deportivo. El viejo continente parece ser la mejor alternativa para ellos, como lo fue en su momento para Mauro Camoranesi, Bernardo Romeo, Mariano Pernía o Mariano González, por ejemplo.

Esteban Saveljich

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Es defensor central y actualmente se desempeña en el Levante UD de la segunda división de España. Además, en el 2015 se transformó en el tercer tandilense en jugar en un seleccionado extranjero, al formar parte del plantel de Montenegro. En aquel entonces, marcó ni más ni menos que a Zlatan Ibrahimovic. Los otros dos futbolistas serranos que jugaron para otros países fueron Mauro Camoranesi (Italia) y Mariano Pernía (España)

De chico, en su ciudad natal, Esteban se desempeñaba como centrodelantero e incluso, en ciertas ocasiones, llegó a jugar como arquero. Fue Duilio Botella quien le recomendó que intentara como zaguero central para probarse en Buenos Aires y así fue cómo aquel joven con buena estatura y potente cabezazo pasó de ser goleador a evitar que le marcaran goles.

Debutó oficialmente en el fútbol profesional en Racing, en la derrota por 2-1 ante Vélez por la decimonovena fecha del Torneo Clausura 2012. En 2014 marcó su primer gol, en el empate por 3 a 3 ante Estudiantes. Ya en 2015 fue cedido a Defensa y Justicia para tener más ruedo y un año después se fue a la Unión Deportiva Almería, donde lo esperaba el entrenador Néstor Gorosito para darle su primera experiencia internacional. Tras su paso por España, Saveljich regresó al conjunto de Avellaneda pero Facundo Sava, por aquel entonces técnico de la Academia, le dijo que no iba a ser tenido en cuenta y fue transferido al Levante.

Pablo Andrés González

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“Puchi” surgió de las inferiores de Racing, donde debutó en el  Clausura 2006 en la derrota por 2 a 0 ante Independiente. Aquel día, comenzaba su carrera como entrenador Diego Simeone, recientemente elegido como mejor técnico del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadística.

Durante ese año, González jugó sólo 4 partidos y al año siguiente emigró a Suiza, al Locarno. Allí estuvo por una temporada y luego volvió a su Tandil natal para desempeñarse en Grupo Universitario. “Aquella vez vine a Tandil para estar con mi familia, ponerme bien en todo sentido y volver a irme”, había declarado el delantero en un diálogo con El Eco. Tras su paso por el Argentino B, el hijo de Daniel y hermano de Mariano volvió al viejo continente. Novara, en Italia, era su nuevo destino. Allí logró el ascenso de la Lega Pro a la Serie B en la temporada 2009/2010 y tuvo una gran actuación, marcándole, por ejemplo, un gol al Milán en la ronda de 16 de la Copa de Italia.

Su estilo, su buen juego y su capacidad goleadora no sólo llevaron al Novara a la Serie A, sino que hicieron que varios equipos se fijaran en él, entre ellos el Palermo, club que lo fichó en el 2011 pero por poco tiempo, ya que menos de un mes después fue cedido al Siena, donde jugó 16 partidos y marcó un gol.

Al año siguiente volvió al Novara, donde se mantuvo hasta el 2016 con actuaciones sobresalientes. En la temporada 2012/2013, según un archivo estadístico subido a la web  de Transfermaker, fue el mejor asistidor de las ligas europeas con 20 pases gol, por encima de Paulinho (19) y Hamsik (18). Messi aparece en el puesto 10°, con apenas 14.

En 2016 firmó un contrato por 4 años con Alessandría, club que milita en la tercera división de Italia pero que supo estar durante 13 temporadas en la Seria A, la última de ellas en 1960.

Jorge Iván Pérez

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De chico jugaba en Grupo Universitario y, según contó el empresario gastronómico Roberto Bustamante, “lo vi y lo traje a Independiente”. En el conjunto de Avellaneda debutó en el 2008, en la derrota ante Rosario Central por 2 a 0, de la mano de Pedro Troglio, pero no supo mantenerse y recién reapareció en el Apertura 2010 con el “Turco” Mohamed como entrenador, quien le dio la confianza necesaria para afianzarse  en el plantel que ganó la Copa Sudamericana aquel año.

Allá por el 2009, cuando no era tenido en cuenta en el rojo por Américo Gallego, fue uno de los posibles refuerzos de Santamarina, que disputaba el torneo Argentino A. En aquel año, no había sido convocado para hacer la pretemporada con el plantel de primera división y en el aurinegro se entusiasmaban con su incorporación, pero finalmente quedó en la nada.

Marcó su primer gol en el 2011, en el Libertadores de América ante Godoy Cruz en la victoria de su equipo por 3 a 0. Con tan sólo 20 años, el habilidoso zurdo ya había debutado en la Copa Libertadores y seguía sumando minutos en el primer equipo. En el Apertura de aquel año anotó otros dos goles: uno frente a All Boys para ganar 2 a 1 y el otro ante Olimpo en la goleada por 3 a 0.

En 2012 fichó para Banfield, que había descendido a la B Nacional, y allí disputó casi todos los partidos, lo que para él fue clave porque consiguió la regularidad que no hubiera podido tener en Independiente. Tras su paso por el Taladro, Iván tenía que volver al Rojo, que atravesaba el peor momento de su historia: había caído a la segunda división del fútbol argentino por primera vez. Para empeorar la situación, “Ivo” se encontraba en la lista de jugadores que tenían que retornar al conjunto de Avellaneda y que no iban a ser tenidos en cuenta. Pero el panorama se fue clarificando a medida que se fueron dando de baja varios volantes, entre ellos Víctor Zapata, Fabián Vargas, Roberto Battión y Jonathan Santana. Además, el tandilense corría con la ventaja de conocer la categoría, en la cual ya había marcado dos goles para Banfield.

Finalmente, Pérez jugó una temporada más en el Nacional pero no para Independiente, sino que fue transferido a San Martín de San Juan a pedido de su entrenador, Daniel Garnero, quien lo había dirigido en Banfield. En su paso por el Verdinegro, convirtió un gol ante Talleres en la victoria de su equipo por 2 a 0.

En su vuelta al conjunto que lo vio crecer, en el 2014, a Iván no le fue nada bien. En su reestreno, Jorge Almirón lo puso como titular ante Estudiantes de La Plata, pero sus imprecisiones en la mitad de la cancha hicieron que el técnico debiera replantear el esquema y antes de que finalizara la primera mitad, a los 35 minutos, lo reemplazó por Francisco Pizzini.

A partir del 2015 quedó con el pase en su poder y se fue a jugar al Freamunde, de la segunda división de Portugal, donde comparte equipo con los argentinos Claudio Salto, Leandro Chaparro, Sergio Hipperdinger y Maximiliano Laso.

Luciano Méndez

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Luchano, como lo llaman en Italia, forma parte del plantel de Biassono, de la 6° división italiana, denominada Promozione.

Surgió del Club Independiente, en el que debutó en 1997 de la mano de Rubén Conti. Al año siguiente, se incorporó a las divisiones inferiores de Ferrocarril Oeste y más tarde pasó a Los Andes. Tras un pequeño paso por La Plata, donde entrenaba en Estudiantes, retornó a su Tandil natal para jugar en Grupo Universitario, Independiente y Santamarina, además de Unicén o Ferroviarios de Dorrego, clubes a los que regresó esporádicamente luego de su ida a Italia.

Desde hace ya varios años, disputa las categorías del ascenso italiano, donde se paseó por varios clubes, dejando en cada uno de ellos su sello goleador. Primero estuvo en Cairese, en el que disputó 2 etapas, separadas por su paso por Veloce y por Cerialecisano. En el equipo de Cairo Montenotte logró un ascenso en el 2009, cuando marcó 20 goles en 29 partidos. Allí, Luciano, hermano de Matías, es ídolo y contó en una nota con El Eco que los fanáticos lo apodaban “Pocho” en alusión a Ezequiel Lavezzi porque decían que “me parezco un poco en el juego y en contextura física”.

Jorge Cano Moreno

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Jorge tiene una historia particular. Quizá no es tan conocido porque él nunca priorizó el fútbol, sino que siempre puso por delante su estudio. De joven jugó en Grupo Universitario, cuando el club aún disputaba el torneo Argentino B. Al cumplir 18 y terminar el colegio, emigró a Capital Federal para estudiar arqueología en la UCA y entró al equipo de la universidad para no alejarse del balompié.

Un año atrás, le llegó una oportunidad única: una beca para hacer un máster de arqueología clásica en Tarragona, España, en la Universitat Rovira i Virgili. Privilegiando siempre el estudio, pero nunca dejando de lado el deporte, Jorge intentó formar parte del conjunto de la universidad, pero los horarios se lo impidieron. Fue entonces cuando tomó un mapa y buscó el club que le quedara más cerca. El Icomar FC era el indicado: quedaba a una distancia relativamente corta y los entrenamientos eran por la noche. Estuvo allí un mes a prueba hasta que lo ficharon como comunitario, debido a que él tenía el pasaporte italiano.

El equipo disputa el torneo de la Tercera Catalana, lo que sería similar a un Federal C en la Argentina. Está en el grupo 2, dado que se divide por zonas de las cuales ascienden los primeros de cada una, en tanto que los segundos juegan un reducido.

Acostumbrado a jugar como mediocampista por la derecha, Cano Moreno nos cuenta que allá lo hacen jugar en el centro de la cancha e incluso lo probaron como extremo. Respecto del torneo dice que “funciona como una liga profesional, pero que en la práctica es un poco más humilde”. Un aspecto para destacar es que todas las canchas son de césped sintético, lo que hace que el juego sea más dinámico y favorece la técnica de los jugadores. De todas formas, resalta que cualquier equipo argentino podría ganarle a uno español por el simple hecho de ser más “rudos”.

En cuanto al club, la crisis lo ha golpeado duro y le ha hecho perder varios sponsors. Actualmente, los jugadores no tienen ropa de entrenamiento y, por lo general, sólo pueden utilizar la mitad de la cancha, ya que la otra es alquilada para partidos entre amigos.

 

No sólo son futbolistas los que eligen países extranjeros para desempeñarse y prosperar, sino que también lo hacen directores técnicos…

Mauro Camoranesi

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El campeón del mundo con Italia en el 2006 se encuentra actualmente en México, dirigiendo a Cafetaleros de Tapachula de la Liga de Ascenso mexicana.

Como jugador, Mauro se inició en Newbery y después se fue a Gimnasia y Esgrima de Tandil. Luego pasó por Aldosivi, Santos Laguna, Montevideo Wanderers, Banfield, Cruz Azul, Hellas Verona, Juventus Stuttgart, Lanús y Racing.

Como entrenador, debutó en 2015 en Coras de Tepic, que militaba en la máxima categoría del ascenso mexicano. En agosto de aquel año, media hora antes de jugar ante Chivas de Guadalajara por la Copa  MX, Camoranesi anunció que no seguiría en el equipo, pero que cumpliría con el compromiso y dejaría el cargo luego del partido, el cual perdió por 1 a 0.

En 2016 tomó el mando de Tigre y junto con él llevo a otro tandilense: Miguel Abad. Lamentablemente, su aventura en el siempre complicado fútbol argentino duró poco… Apenas siete fechas después, tras la caída como local ante Huracán, desde la dirigencia le informaron que no continuaría siendo el técnico del conjunto de Victoria. Un partido ganado, dos empatados y cuatro perdidos bastaron para que lo apartaran del primer equipo.

En agosto del año pasado reemplazó al argentino Carlos Bustos en el banco de suplentes de Cafetaleros, donde se mantiene hasta hoy junto con su ayudante, Abad. Finalizaron el Torneo Apertura en el puesto 16° con 16 puntos, producto de cuatro victorias, cuatro empates y nueve derrotas

Mauricio Tapia

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Actualmente se encuentra dirigiendo a Antigua, de Guatemala, donde se consagró campeón en el Apertura 2015 y en el Apertura 2016. Pero su carrera no se resume en esos dos títulos ni mucho menos. Como jugador, pasó por varios clubes hasta llegar a Los Panzas Verdes.

Cuando la selección de Bilardo vino a Tandil, realizó tres amistosos ante un selectivo de Gimnasia. En aquellas prácticas, Mauricio anduvo bien y Carlos Salvador le adelantó que podría llevárselo a la preselección juvenil.

Por cuestiones de trabajo, su padre vivía en Neuquén y lo llevó a jugar allá, a Independiente, pero apareció Racing y lo convocó para una pretemporada con la reserva, a cargo de Humbertito Grondona. Al poco tiempo, Roberto Perfumo lo subió a primera y Mauricio no lo defraudó: en su debut ante Huracán marcó un gol.

Apenas 5 partidos después, una fuerte lesión en su rodilla lo hizo alejar de las canchas por cinco meses, pero lejos de darse por vencido, Tapia miró el lado positivo y dijo que “me sirvió para ganar masa muscular con otro tipo de entrenamiento, porque yo era muy flaquito”. Volvió y estuvo dos años más en la Academia, hasta que notó que su manager lo estaba perjudicando. Fue entonces cuando pasó a Arsenal de Sarandí, por aquel entonces en el Nacional B. Luego viajó a jugar a Sol de América de Paraguay y finalmente, por una cuestión familiar, regresó a Tandil, a Ferro.

En una entrevista con El Eco, contó que la oportunidad de ir a Guatemala le llegó por un contacto que le ofreció ir bajo condiciones muy buenas. Extendió su carrera como jugador hasta 2005 y de inmediato comenzó como director técnico. “Estábamos con riesgo de descender a la tercera categoría, por ser el capitán me hice cargo del equipo para las tres fechas finales y logramos el objetivo de la permanencia”, sostuvo Tapia y agregó que “al año siguiente ascendimos a la máxima categoría”.

Se define como un obsesivo de la parte táctica y destaca que lo que le critican es no tener un once titular, ya que rota el equipo de acuerdo al sistema.

 

 

 

 

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