Deportes

El Atlántico, en Mar del Plata

web_promo

El penúltimo encuentro del Atlántico entregó una jornada movida y con temperatura en el autódromo de la Asociación Marplatense de Automovilismo (AMAD).

La carrera se desarrolló con diferentes climas, sol por algunas horas, y luego una lluvia constante. Acciones fragorosas, toques diversos y despistes fueron moneda corriente. Dos consagraciones: Esteban Casais y Darío Caparello se coronaron campeones de la Monomarca Fiat y el Turismo Competición 2000 del Atlántico, respectivamente, una fecha antes del epilogo de la actividad.

Bajo una continua llovizna, el Turismo Special de la Costa (TSC) vio cruzar primero la meta a Gastón Gabilán (Ford), pero el comisariato deportivo juzgó como antideportiva la maniobra (levantó el pie del acelerador en la recta final) y lo sancionaron con la pérdida del puesto en beneficio de quien terminó inmediatamente detrás suyo, Carlos Alberto Climente (Ford), quien heredó así la victoria. Gabilán justificó su acción argumentando que no veía por el parabrisas pero fue penalizado de todos modos. La clasificación quedó en suspenso.

En las dos finales de la Monomarca Fiat Clase 1, Esteban Casais sumó un quinto y un tercer puesto. Quedó segundo en la general por suma de tiempos y se coronó campeón. La victoria acumulada quedó en poder de Rodrigo Maldonado, segundo en ambas pruebas.

El otro monarca anticipado fue Darío Caparello (Ford Focus), tercero en la final del TC 2000 del Atlántico que ganó Pablo Vaquero, escoltado por Pablo Briñón.

El binomio Juan Manuel Guardia y Carlos “Tito” Vesprini logró ambas finales de la clase 2 de la Monomarca Fiat y, por consiguiente, también la final por suma de tiempos.

La carrera más abúlica fue la de la “Promo”, que ganó el exkartista de Coronel Vidal, Mauricio Boichuck, por casi 30 segundos de ventaja sobre su escolta, Diego Di Fiore, mientras el tandilense Gabriel Castejón ganó las dos finales que corrieron los Fiat 600.

Compartí esta nota

Deja tu comentario

Sobre el autor

El Eco de Tandil

El Eco de Tandil